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Como tener la mente en calma

mente en calma

Estamos viviendo en un entorno VUCA[1], que se caracteriza por volatilidad, incertidumbre, complejidad y ambigüedad. Constantemente te ves abocada/o a adaptarte a continuos cambios que mueven tus planes y rutinas profesionales y personales. O te enfrentas a momentos en que te es difícil gestionar la incertidumbre que produce un mañana volátil.

Para sobrevivir en un entorno VUCA necesitas enfocarte en el presente con la intención puesta en cómo te gustaría que fuera tu vida o hacia donde quieres llevarla. Ten clara tu visión de futuro para vivir cada acción del presente de tal manera que te lleve hacia donde quieres llegar.

Vivir en la preocupación del mañana, estar corriendo de un lado a otro pensando en mil cosas a la vez, es uno de los principales motivos para vivir en la ansiedad o en la angustia. De ahí la importancia de aprender a parar, a tomar conciencia del presente, y vivir, simplemente vivir lo que sucede en cada momento.

Cada pensamiento genera un cambio mental y fisiológico. Las emociones que te afectan son debido a un pensamiento. Y los pensamientos los puedes reeducar. Para tener la mente en calma, precisas trabajar la forma en que piensas. Por esto, explora las ideas que surgen en ti en los momentos de tristeza o angustia. Puedes educar tu mente y gestionar tus emociones.

Entrenar la mente

Entrenar la mente tiene un efecto sorprendente en la forma en que percibes la realidad. A continuación, te dejo, 6 técnicas sencillas para tener la mente en calma y vivir el presente:

  1. Intención de estar presente. Para y sé consciente de dónde está tu atención en cada momento, esto te ayuda a reducir las rumiaciones. “Apagar el piloto automático”, dirige tu intención a estar presente. Selecciona una actividad rutinaria para hacerla con plena conciencia. Por ejemplo, cada vez que te sientas al ordenador y comienzas a trabajar, hazlo con la atención consciente en ese momento, notando lo que sientes y piensas, e intentando mantener tu atención en este estado.
  2. Practica 5 minutos de atención en la respiración. Haz varias respiraciones conscientes y prueba hacerlo varias veces al día. Presta atención, momento a momento, a lo que ocurre aquí y ahora. Durante la respiración, sintoniza con las sensaciones corporales y verifica la conexión con el cuerpo y nota la presencia físicamente.
  3. Realiza un paseo por la naturaleza. La naturaleza funciona como una especie de batería para el celebro, te aporta una sensación de tranquilidad y serenidad. Si no puedes tener contacto directo, también puedes visualizar mentalmente la naturaleza y así recargas las limitadas reservas de atención que posee el cerebro.
  4. Viaja mentalmente en el tiempo. La capacidad de viajar mentalmente en el tiempo te permite crear relatos personales que reorienten la negatividad en algunas ocasiones de tus diálogos internos. Viajar mentalmente en el tiempo te permite imaginar cómo percibirías tu futuro, imagínate dentro de 10 años, viviendo cómo quieres vivir, te ayuda a relativizar tus vivencias actuales. La comprensión que el mundo está cambiando constantemente, de que las circunstancias varían, y que tus experiencias son temporales, es una perspectiva que te puede suponer un gran alivio.
  1. Anota en un diario tus pensamientos y sentimientos. Dedica cada día unos minutos a poner por escrito tus experiencias, te servirá para quitar importancia a tus preocupaciones. Te permite ver tu experiencia desde la figura de un escritor que tiene que construir un relato.
  2. Construye un relato positivo. La forma como te cuentas a ti misma/o lo que está pasando es lo que realmente influye en tu voz interior. Realiza retrospección de tus experiencias te será útil para modular el tono de tu voz interior. Cierra los ojos para revivir una experiencia pasada desde una perspectiva neutral y con visión de conjunto. Puedes utilizar tus pensamientos para modificar tus mismos pensamientos

En síntesis, la capacidad de estar presente te ayuda a vivir con más serenidad. Sé consciente de tus procesos mentales y percibe cómo tus pensamientos afectan a las emociones y estas a las sensaciones. Ten una actitud de aceptación de lo que está pasando, de acoger el momento. De esa aceptación de la realidad, surgen nuevas posibilidades con las que afrontar nuevas experiencias.

 

[1] Término creado en la década de los noventa por el Colegio de Guerra del Ejercito de los Estados Unidos para describir las condiciones resultantes de la Guerra Fría. Responde al acrónimo inglés formado por los términos Volatility (V), Uncertainty (U), Complexity (C) y Ambiguity (A)

 

 

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